Todo el mundo te dice que «eso lo hace la IA». A veces es verdad. Otras veces pierdes una tarde, recibes un resultado genérico y concluyes que la IA no sirve. Las dos conclusiones suelen venir del mismo error: pedirle la tarea completa en lugar de la parte que sí puede hacer.
Trescientos productos sin descripción
Luz tiene una ferretería en Popayán y quiere vender por WhatsApp con un catálogo. Tiene trescientos productos y ninguno con descripción. Su sobrino le dice que eso lo hace la IA en un minuto.
Luz abre un asistente de IA y escribe: «Hazme el catálogo de mi ferretería». Recibe una lista de productos que ella no vende, con frases como «calidad superior para tus proyectos» y un taladro con una potencia que no es la del taladro que tiene en el estante.
Cierra la aplicación convencida de que no sirve. No era la herramienta. Era la pregunta.
La tarea no es una sola cosa
«Hacer el catálogo» son, en realidad, varias tareas pegadas: reunir los datos de cada producto, escribir una descripción corta, ordenar por categorías, poner precios y revisar que todo sea correcto. Una IA puede ayudar mucho en algunas y casi nada en otras.
- Reunir los datos: eso lo sabe Luz, no la IA. La marca, la medida y el precio salen de su inventario.
- Escribir trescientas descripciones parecidas: aquí la IA brilla, si le das los datos y un ejemplo de cómo quieres que suenen.
- Revisar: eso le toca a Luz. Nadie más sabe si el taladro es de 500 o de 800 vatios.
No preguntes qué IA hace tu trabajo. Pregunta qué parte de tu trabajo puede hacer una IA.
Tres preguntas antes de probar cualquier herramienta
- ¿La tarea se repite?
Si la haces una vez al año, probablemente no vale la pena aprender a delegarla. Si la haces cada semana, o tienes cientos de casos iguales, sí.
- ¿Puedes mostrar cómo se ve un buen resultado?
Si tienes un ejemplo de una descripción, una respuesta o un correo que te guste, la IA tiene de dónde copiar el estilo. Si ni tú sabes qué quieres, ella tampoco.
- ¿Puedes revisar el resultado antes de usarlo?
Las propias herramientas advierten que pueden cometer errores. Si no tienes cómo comprobar lo que produce, no la uses para esa tarea.
Qué suele hacer bien y qué no
| Suele hacerlo bien | Hazlo con cuidado | No se lo delegues |
|---|---|---|
| Borradores de textos repetitivos: descripciones, respuestas frecuentes, publicaciones | Resumir documentos largos: revisa que no se salte lo importante | Datos que solo tú sabes: precios, existencias, políticas de tu negocio |
| Cambiar el tono de un texto, corregir ortografía, acortar | Traducir: sirve, pero revisa términos de tu oficio | Decisiones: a quién contratar, qué vender, cuánto cobrar |
| Ideas y listas para arrancar cuando estás en blanco | Datos, cifras y leyes: pide la fuente y compruébala | Respuestas a clientes sin que nadie las lea antes |
La prueba de los 30 minutos
Antes de pagar nada, haz esta prueba con la versión gratuita de cualquier asistente de IA general:
- Elige una sola parte de la tarea
No «el catálogo»: las descripciones. No «las redes»: los textos de las publicaciones de esta semana.
- Reúne cinco casos reales
Cinco productos con sus datos verdaderos, cinco preguntas que te hicieron clientes, cinco fotos que quieres publicar.
- Escribe la instrucción como si se la dieras a un empleado nuevo
Quién eres, para quién es, qué datos usar, qué no inventar y un ejemplo de cómo lo harías tú. «No agregues datos que no estén en la lista» ahorra muchos problemas.
- Compara con el reloj en la mano
¿Cuánto tardas corrigiendo lo que te dio, frente a lo que tardarías haciéndolo tú? Si corregir toma casi lo mismo, esa parte no vale la pena delegarla, por ahora.
Ya sabes que sí hay una IA que hace esa parte, y cómo pedírsela. Recién ahí tiene sentido preguntarte si vale la pena pagar una versión mejor o una herramienta especializada. Lo explicamos en ¿Esta herramienta vale lo que cuesta?.
Cuidado con lo que pegas
Una advertencia que casi nadie hace: lo que escribes en un asistente de IA no es una conversación privada con tu computador.
- No pegues datos personales de tus clientes (nombres, cédulas, teléfonos, historias clínicas). En Colombia, esos datos están protegidos por la Ley 1581 de 2012 y tú respondes por ellos.
- Revisa la configuración de datos de la herramienta. En ChatGPT, por ejemplo, puedes desactivar la opción «Mejorar el modelo para todos» para que tus conversaciones no se usen para entrenar sus modelos.
- Reemplaza lo sensible por datos de ejemplo cuando pidas un formato o una plantilla. Luego completas tú.
Si ya pagas varias herramientas, antes de sumar otra revisa si ya tienes una que hace lo mismo.