La pregunta que casi todos nos hacen es «¿necesito una página web?». Es la pregunta equivocada, o por lo menos llega demasiado pronto. La correcta es otra: cuando alguien te busca, ¿encuentra lo que necesita para decidirse?
Te busqué antes de escribirte
Laura vio en Instagram un video de una tienda de Popayán que hace tortas personalizadas. Le gustó una en especial para el cumpleaños de su mamá. Antes de escribir, hizo lo que casi todos hacemos: buscó el nombre en Google.
Encontró una ficha sin fotos, una página de Facebook con la última publicación de hace un año y ningún lugar donde ver precios, sabores o cuánto tiempo antes había que pedir. No sabía si seguían atendiendo. Tampoco quería preguntar «¿cuánto vale?» y quedar comprometida.
Cerró el buscador y le escribió a otra tienda, una que tenía el catálogo con precios «desde» a un clic.
La tienda nunca supo que Laura existió. Hizo bien la parte difícil, que era llamar la atención con un buen video, y perdió en la parte fácil: responder las preguntas de alguien que ya quería comprar.
Redes descubren, Google valida
Lo que hizo Laura no es raro. Según Google, el 81 % de los usuarios de redes sociales que descubren algo allí acuden después al buscador para informarse y evaluar su decisión final. Y en Colombia, el 79 % de los compradores que llegan al buscador están abiertos a probar marcas nuevas. La gente está dispuesta a darte una oportunidad, pero primero te va a buscar.
Tus redes consiguen que te miren. Lo que encuentran cuando te buscan decide si te escriben.
Por eso invertir solo en contenido, sin cuidar lo que aparece cuando alguien te busca, es como repartir volantes con una dirección equivocada.
Las cinco preguntas que un cliente necesita resolver
Antes de escribirte, quien te busca quiere resolver, sin tener que preguntar, más o menos esto:
- ¿Qué vendes exactamente?
Con fotos reales de tus productos o de tu trabajo, no imágenes genéricas. Si haces tortas, que se vean tus tortas.
- ¿Más o menos cuánto cuesta?
No hace falta una lista de precios completa. Un «desde» o un rango le quita a la persona el miedo a preguntar y quedar comprometida.
- ¿Cómo compro o pido?
WhatsApp, llamada, formulario, visita. Un solo camino claro vale más que cinco a medias. Y cuánto tiempo antes hay que pedir, si aplica.
- ¿Dónde estás y hasta dónde llegas?
Dirección, horario, zona de domicilios. Si atiendes en todo Popayán o solo en el centro, dilo.
- ¿Por qué debería confiar?
Reseñas, trabajos anteriores, tiempo en el mercado, que se note que sigues activo. Una fecha reciente dice mucho.
Haz la prueba: búscate en Google como si fueras un cliente que te acaba de descubrir. ¿Cuántas de estas cinco preguntas resuelves en menos de un minuto?
Dónde pueden vivir esas respuestas
Una página web es un lugar para responderlas, pero no el único. Lo importante es que las respuestas existan y estén donde el cliente llega.
| Lugar | Para qué sirve mejor | Su límite |
|---|---|---|
| Perfil de Empresa en Google | Lo primero que ve quien te busca por nombre o cerca de ti: horario, ubicación, fotos, reseñas. | Espacio limitado para explicar productos o servicios complejos. |
| Catálogo de WhatsApp Business | Mostrar productos con precio justo donde ocurre la conversación. | Solo lo ve quien ya te escribió. |
| Redes sociales | Descubrimiento y confianza: que te vean trabajando. | La información importante se pierde entre publicaciones. |
| Página web propia | Reunir todo en un lugar tuyo y aparecer cuando buscan lo que vendes, no solo tu nombre. | Hay que mantenerla. Una web desactualizada genera más dudas que no tener web. |
¿Y entonces, necesito página web?
Depende de tu caso. Una respuesta honesta:
- Quizá todavía no, si vendes pocos productos, casi todo pasa por WhatsApp y tus clientes llegan por recomendación o por el mapa. Un perfil de Google completo y un catálogo bien hecho pueden resolver las cinco preguntas por ahora.
- Probablemente sí, si tienes muchos productos o servicios que necesitan explicación, si quieres que te encuentren cuando buscan lo que vendes y no solo tu nombre, si te llegan siempre las mismas preguntas o si no quieres que todo tu negocio dependa de una red social.
Una página web que no responde las cinco preguntas es el mismo problema, pero más caro. El orden es: primero saber qué necesita encontrar tu cliente, después decidir dónde ponerlo.
Antes de pagar una página web
Si decides que sí, haz estas preguntas antes de firmar nada. No importa si la haces tú o la contratas:
- ¿El dominio queda a tu nombre?
La dirección de tu web (tunegocio.com o .co) debe estar registrada a tu nombre, no al de quien te la hace. Si mañana cambias de proveedor, la dirección es tuya.
- ¿Cuánto cuesta mantenerla cada año?
Además del diseño, hay costos de dominio y alojamiento que se renuevan. Pregunta el total anual, no solo el precio de entrada.
- ¿Puedes cambiar precios y fotos tú mismo?
Si cada cambio depende de otra persona, la web se va a desactualizar. Y una web vieja espanta.
- ¿Funciona bien en el celular?
Pruébala en tu propio teléfono, con datos, no con el wifi de la oficina. Así la va a ver la mayoría de tus clientes.
- ¿Responde las cinco preguntas en la primera pantalla?
Qué vendes, cuánto cuesta, cómo pedir, dónde estás y por qué confiar. Si hay que buscar, el cliente se va.
Si todavía no apareces en Google, empieza por Quiero aparecer en Google: ¿por dónde empiezo?. Y si ya tienes claro que quieres una página web y prefieres que la hagamos contigo o por ti, mira Hazlo con iBla.